Hilarión González del Castillo, un riojano embajador de la ciudad lineal

 

Como cada año, la Biblioteca Nacional de España ha publicado el listado de autores cuya obra, en base a la legislación sobre propiedad intelectual, pasa a la condición de dominio público. De esta forma, la explotación económica de la obra no exige la autorización expresa del titular de los derechos morales.

En el listado de 2022, destacan autores del renombre de Federico García Lorca, Miguel de Unamuno o Valle-Inclán, quienes fallecieron en 1941. Si buscamos a los riojanos presentes, sólo encontramos a uno: Hilarión González del Castillo (Logroño, 1869 - Madrid, 1941).

Lo interesante de la figura de Hilarión es que, a pesar de que es jurista y diplomático de carrera, su obra publicada se centra prácticamente en exclusiva en una materia muy alejada de sus intereses profesionales: fue uno de los principales impulsores de la Ciudad Lineal, el concepto urbanístico innovador y utópico propuesto por Arturo Soria a finales del siglo XIX, a través del cual se pretendía corregir los defectos producidos por el crecimiento de las ciudades industriales y procurar un entorno de bienestar para la población.

A lo largo de 2022, en BiVirLa digitalizaremos la obra de González del Castillo custodiada en la Biblioteca de La Rioja y difundiremos la copia digital a través de la plataforma web.

 

Embajador en el Extremo Oriente

Hilario González del Castillo Perlado nace en Logroño el 12 de enero de 1869. Hijo de un alto funcionario de Hacienda, pasa su infancia en la capital riojana, para después arrancar un periplo por otras capitales provinciales como Burgos, Valladolid u Oviedo. Es en la universidad de esta ciudad donde González del Castillo realiza sus estudios universitarios en Derecho, obteniendo un premio extraordinario de licenciatura en 1889 cuando contaba 20 años.

 

Retrato de Hilarión González del Castillo

 

En la última década del siglo XIX inicia una serie de viajes por todo el mundo. De este periodo finisecular cabe destacar su actividad en el cuerpo consular, de forma prácticamente exclusiva en el Extremo Oriente desde 1895. Ocupa el puesto de vicecónsul en la colonia británica de Hong-Kong y posteriormente, en 1896, el de cónsul en Nagasaki (Japón), donde vivirá la crisis del 98 hasta el definitivo cierre del consulado en 1899, consecuencia del desastre colonial español en Filipinas y Cuba.

A pesar del parón que vive entre 1899 y 1902, la carrera diplomática de González del Castillo, no ha concluido todavía. Entre 1902 y 1907 se reincorpora en el servicio diplomático y ejerce funciones de cónsul de España en Shanghái. En la cosmopolita metrópolis china contrae matrimonio con Hermilia do Rozario, hija de un diplomático brasileño. A partir de 1905, ante el derrumbamiento de la China Imperial, la actividad diplomática de González del Castillo se torna más activa en la defensa de ciertos intereses políticos chinos. Este posicionamiento le granjeará no pocas críticas y denuncias que terminan por distanciarle de su puesto en Shanghái  en 1906, siendo enviado durante un año a Filipinas.

 

La ciudad lineal: ruralizar la ciudad, urbanizar el campo

EL compromiso de Hilarión con la Ciudad Lineal se consolida a finales del XIX.  Fue en la Exposición Universal de Chicago de 1893 donde conoce a Soria y a Mariano Belmas –embarcados en la búsqueda de financiación extranjera-, los cuales quizá le hicieron partícipe de sus innovadores planteamientos. Se supone González del Castillo entrará como accionista en la Compañía Madrileña de Urbanización (CMU) en 1895; en la memoria de 1898 se menciona su nombre y sus beneficios en concepto de dividendos. A partir de 1901 emprende su labor preliminar como “embajador” de la idea, propósito y virtudes de la Ciudad Lineal a través de la publicación de artículos y en 1902, su creciente prestigio le lleva a ocupar un puesto en el Consejo de Administración de la CMU.

 

Anuncio del proyecto urbanístico de la Ciudad Lineal en 1895, publicado en el periódico "La Dictadura" de la Compañía Madrileña de Urbanización (Fuente: Wikipedia)

 

La ciudad lineal constituye una de las últimas utopías urbanistas y, por supuesto, una de las máximas aportaciones españolas al Urbanismo moderno. Siguiendo la máxima de que «en la Ciudad Lineal, a cada familia una casa, en cada casa una huerta y un jardín», Arturo Soria plantea un nuevo modelo de ciudad cuyo crecimiento es planificado y no sujeto a la especulación, que quiere dar respuesta a los grandes retos de vivienda, movilidad e higiene derivados de la profunda industrialización de los asentamientos, creando un espacio habitable que combinara las ventajas de la ciudad y del campo.

La Ciudad Lineal es una ciudad alargada edificada a ambos lados de una calle o avenida central en un principio ilimitada: la ciudad lineal podría extenderse desde Cádiz hasta Moscú, enlazando ciudades entre un extremo y otro, promoviendo la concentración de la población en esas vías radiales y creando grandes extensiones de territorio sin presencia humana. Si bien el proyecto empieza a gestarse en 1882, la ejecución de las primeras fases se realiza a finales del siglo XIX y comienzos del XX en la zona este de Madrid, partiendo inicialmente del verdadero eje vertebrador de la iniciativa, la construcción del tranvía que uniría la ciudad lineal con el área urbana.

 

La Gran Guerra

Frente a la aplicación expresamente local del concepto linealista de Arturo Soria, la aportación de Hilarión González del Castillo tendrá una dimensión internacional. El convencimiento de que los fundamentos de la Ciudad Lineal poseen un alcance universal y que puede ser erigida en cualquier rincón del mundo se demuestra en el esfuerzo de divulgación que el riojano realiza como teórico y propagandista en diversos foro, exposiciones y congresos de arquitectura y urbanismo, muy ligado a su situación como accionista mayoritario de la CMU, principal proveedora de servicios para la ciudad lineal.

 

Retrato de Arturo Soria (1915) (Fuente: Wikipedia)

 

La Gran Guerra de 1914 congelará el proyecto de ciudad lineal en Madrid, coincide también con la muerte de su esposa Hermilia y su baja en el servicio administrativo a causa de las denuncias recibidas por su actividad consular durante el conflicto chino de 1911. Inicia una nueva etapa diplomática oficiosa relacionada en apariencia con los servicios de información españoles y que le lleva a dimitir del consejo de administración de la CMU y a viajar por países posicionados en los dos bandos del conflicto. No es una etapa fácil, y su vida llega a correr peligro: el buque en el que viaja a través del Canal de la Mancha es bombardeado por un submarino alemán.

 

Distanciamiento de los fundamentos linealistas

Poco después de finalizar el conflicto, en noviembre de 1920, fallece Arturo Soria. Coincide este hecho con la revitalización de la labor divulgadora de González del Castillo. Esta amplia cobertura internacional también sirve para que el enfoque de González del Castillo se enriquezca con otros conceptos próximos que tratan de dar con una solución a mismos problemas urbanísticos.

Al conocimiento previo que Hilarión tuvo oportunidad de recibir del enfoque arquitectónico-urbanístico norteamericano durante su estancia en Filipinas –colonia de la EEUU en aquellas fechas- se suman otros conceptos próximos, como el de Ciudad Jardín defendido por Ebenezer Howard –y del cual renegó el propio Soria-, y que en los espacios de debate genera mayor interés e impulso. De hecho, la progresiva síntesis entre Ciudad Lineal y Ciudad Jardín proclamada por Hilarión le aleja de los postulados linealistas puros y adopta una versión más abstracta y modulable según el caso. Tras la Gran Guerra las referencias a la ciudad lineal de Soria prácticamente desaparecen más allá de mantener su denominación.

 

Concepto de ciudad jardín de Ebenezer Howard, publicado en "Garden Cities of tomorrow" (1902) (Fuente: urbipedia)

 

En esta deriva, González del Castillo interviene de nuevo en diversos encuentros internacionales donde defender que los principios linealistas son idóneos para resolver los más acuciantes dilemas urbanísticos en ciudades como Biarritz, Gijón, Barcelona, etc, proponiendo soluciones para establecer ciudades lineales entre Ceuta o Tetuán o entre Pamplona o Logroño. Esta actividad como ponente impulsó la idea de Ciudad Lineal –ya influída por los rasgos de las ciudades jardín de Howard- más allá de las fronteras españolas, generando atención sobre el experimento realizado a las afueras de Madrid.

 

El fin de la utopía

Los últimos años de Hilarión coinciden con la década de los 30, de gran turbulencia en España ante los cambios sociales y políticos que sobrevienen. Tras un corto período de prisión tras la sentencia definitiva del proceso legal que arrastraba desde su etapa consular en China, solicita el reingreso al cuerpo diplomático, el cual le será denegado. Lo intentará de nuevo tras la Guerra Civil, recibiendo la misma respuesta. Con el conflicto, el proyecto de Ciudad Lienal de Madrid estaba totalmente paralizado y será absorbido en 1949 por el municipio madrileño, perdiendo definitivamente su identidad. Este hecho no fue sin embargo visto por Hilarión, que había fallecido en Madrid a causa de una enfermedad bronquial casi diez años antes, el 30 de enero de 1941.

 

 

Bibliografía: 

  • Alonso Pereira, José Ramón. González del Castillo, teórico y propagandista de la Ciudad Lineal (1997). Ciudad y Territorio, nº 111.  
  • Sambricio, Carlos. De la ciudad lineal a la ciudad jardín: sobre la difusión en España de los supuestos urbanísticos a comienzos del siglo (1992) Ciudad y Territorio, nº 94.
  • Sambricio, Carlos. Arturo Soria y la ciudad lineal (1982). Q, Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos, nº 58
  • Sambricio, Carlos (1996). Ciudad Lineal, un ejemplo de urbanismo liberal. En: "Arturo Soria y el ur­ba­nismo europeo de su tiempo,1894-1994: primer centenario de la Compañía Madrileña de Urbanización". Fundación Cultural COAM, Madrid, pp. 38-49.