(Calahorra, La Rioja, España, ca. 35 - Roma, Italia, ca. 95)
Apuntes biográficos/históricosMarco Fabio Quintiliano, importante retórico y pedagogo hispanorromano, nació alrededor del año 35, en Calagurris Nassica Iulia, actual Calahorra, en la provincia hispanorromana de la Tarraconense. No se conoce mucho de su biografía; ni siquiera se sabe con seguridad si su padre era el rétor Quintiliano, nombrado por Séneca el Viejo en sus Controversias.
También resulta difícil aventurar cuánto tiempo permaneció en España antes de marcharse a Roma, donde se desarrolló el grueso de su formación. Allí, según señala el propio Quintiliano a lo largo de su obra, frecuentó la escuela de gramática de Q. Remmio Palemón (maestro también de Persio) y, más tarde, estuvo muy cercano al célebre orador Domicio Afro (muerto en el 59); también recuerda haber conocido a Pomponio y a Séneca. Concluida su formación en Roma, se supone que regresó a España, donde permaneció algún tiempo hasta que regresó a Roma, llamado por Galba, cuando éste fue proclamado emperador en el 68.
A partir de ese momento, Quintiliano se dedicó a la enseñanza de la retórica, actividad que desarrolló durante al menos 20 años según señala en el prólogo de su obra Institutio oratoria (quizás entre los años 68-88 ó 70-90). Como profesor de retórica, Quintiliano alcanzó una gran fama y, de hecho, se convirtió en el primer profesor que abrió una escuela pública pagada por el fisco bajo Vespasiano. Alumnos suyos fueron Plinio el Joven y seguramente Tácito. Y aunque Juvenal señala que su sueldo no era muy elevado, Quintiliano consiguió amasar una buena fortuna. En todo este tiempo, tampoco abandonó por completo su profesión de abogado e incluso llegó a publicar alguno de sus discursos.
Bajo el emperador Domiciano, Quintiliano recibió el encargo de tutelar la educación de los nietos de su hermana (hijos de Flavio Clemente y de Flavia Domitila) y fue en aquella época cuando recibió los ornamenta consularia gracias a la intervención del propio Clemente; de todos modos, hay que suponer que se trató más de un título honorífico que de un poder real.
Tras todos esos años dedicados a la enseñanza, Quintiliano se retiró y se dispuso a componer un tratado de retórica o, mejor dicho, un verdadero manual para la instrucción de los jóvenes: la ya citada Institutio oratoria, obra compuesta entre el 93 y el 96, año de la muerte de Domiciano. En dicha obra, en el prefacio al libro VI, Quintiliano habla también de un hecho importante en su vida: su matrimonio y sus dos hijos. Aquí nos enteramos de que su esposa había muerto apenas cumplidos los 19 años. También murieron sus dos hijos: uno cuando tenía 5 años y otro con 9 años.
Tras esta obra no se vuelven a tener noticias ciertas sobre Quintiliano, por lo que no es posible señalar la fecha exacta de su muerte, que debió ocurrir alrededor del año 96 en Roma.
La obra de Quintiliano constituye un programa didáctico que sintetiza y modera toda la anterior enseñanza retórica. Traza las bases de la educación liberal prefigurada por Isócrates. Quintiliano, siguiendo a Cicerón, concibe la Retórica como el arte del saber, y la ofrece como una base sólida para la educación liberal. La Retórica, tarea del abogado, es, según él, un marco de referencias en el que se encuadra toda la actividad educativa.
La contribución más original de Quintiliano a la teoría de la educación retórica es su doctrina acerca del "hombre bueno", su teoría de la integridad moral como condición de la "credibilidad" y como fundamento de toda la oratoria: el sistema de educación retórica que defiende Quintiliano tiene como meta la creación del orador romano ideal como un hombre virtuoso, eficiente y elocuente.
La trascendencia e influencia de la obra de Quintilian, Institutio oratoria, es enorme. Aunque es probable que durante la Edad Media se conocieran algunos fragmentos, el texto completo no se utilizó hasta el año 1416, fecha en que fue descubierto en el monasterio de San Galo por el humanista italiano Poggio Bracciolini. Desde ese momento, su popularidad fue creciendo progresivamente y formó parte de los planes de estudios de toda Europa. Entre los años 1475 y 1600, se publicaron más de un centenar de ediciones.